No, definitivamente no me gusta la aspiradora, invento maligno que por suerte no ha colonizado mi casa de España. ¡Con lo fácil que es barrer con una escoba! Pero claro, aquí George es imprescindible, porque la casa está enmoquetada.
Enmoquetada. Moqueta. Mo-que-ta. No, en serio, léelo en voz alta: Moqueta. Con ese nombre, tampoco se puede uno esperar nada maravilloso. Moqueta. Supongo que no soy la única que la relaciona con desechos nasales. Algo sucio, en cualquier caso
He de reconocer que es muy cómoda. A mí, que me encanta andar descalza, así me lo parece. Pero si hablamos de higiene… digamos que la higiene estaba a la cola en la lista de prioridades del genio al que se le ocurrió cubrir de alfombras toda la casa y pegarlas al suelo por si alguien tenía la tentación de lavarlas. ¡No! ¡Aquí no se lava la moqueta!
Unos días después de llegar a mi nueva casa, estábamos viendo una película en el salón todos juntos y a uno de los niños se le volcó un vaso de zumo en el suelo. Como estaban los padres yo no tuve que actuar y me limité a observar. Y de hecho estaba muy intrigada por ver como limpiaban eso, porque ahí George no tenía nada que hacer (¡Ja! ¡Chúpate esa!). Yo esperaba algún producto especial, no sé, un spray, una toallita diseñada para la ocasión… Hombre, ya imaginaba que el Vapoorizer no era más que una maravilla de la ficción de Hollywood, pero hay un término medio, ¿no? Pues lo que ocurrió simplemente fue que el padré se levantó, cogió unas servilletas, las puso sobre el zumo y presionó con el pie suavemente varias veces. Repitió la operación para secarlo un poco más… y listo.
¿Y ya está? Sí, ya está. Esa es la depurada técnica de limpieza que se maneja en tales situaciones. Yo me quedé… como ahora, sin palabras. Sin embargo, mi mayor duda sigue sin resolverse. Teniendo en cuenta que toda la casa excepto la cocina está enmoquetada, ¿dónde se cortan las uñas los ingleses? ¿Dónde se depilan las inglesas? Sé que no es una cuestión agradable, pero me preocupa, en serio. Y no es un tema que pueda sacar como quien no quiere la cosa mientras vemos la tele o a la hora de comer. Así que… tendré que quedarme con la duda por ahora. Si a alguien se le ocurre una solución lógica a este enigma, estaré encantada de escucharla. ;)
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